¿Sabías que «economía circular» empezó como una crítica a la contabilidad, no al plástico?
La expresión suena a campaña de reciclaje, y ahí está el malentendido más extendido. La economía circular nació como una objeción técnica a la forma en que la economía convencional mide el éxito: un sistema que cuenta como producción el consumo de un recurso, pero no cuenta como pérdida su destrucción. El reciclaje es solo una consecuencia tardía de esa objeción.
1966: la economía del vaquero y la del astronauta
El punto de partida habitual es un ensayo del economista Kenneth Boulding, The Economics of the Coming Spaceship Earth, publicado en 1966. Boulding contrapuso dos economías. La del vaquero, con llanuras aparentemente infinitas, donde el éxito se mide por el caudal de producción y consumo. Y la del astronauta, encerrado en una cápsula, donde la única medida sensata es el estado del stock: cuánto material queda y en qué condiciones circula. Boulding no usó la palabra «circular» como consigna, pero planteó el problema entero: en un sistema cerrado, el flujo no es un logro; es un coste.
Diez años después, en 1976, un informe encargado por la Comisión Europea y firmado por Walter Stahel y Geneviève Reday-Mulvey exploró algo muy concreto: sustituir energía y materiales por trabajo humano mediante la reparación, el reacondicionamiento y la extensión de la vida útil de los productos. Ese documento es probablemente el primer diseño de política pública con lógica circular, en plena resaca de la crisis del petróleo.
1990: la palabra entra en el manual
El término circular economy se consolida en la literatura académica con el libro Economics of Natural Resources and the Environment (1990), de David Pearce y R. Kerry Turner. Su aporte fue de encuadre: describir la economía tradicional como un sistema lineal y abierto que toma recursos del ambiente y devuelve residuos al ambiente sin contabilizar ninguna de las dos operaciones, y proponer un modelo cerrado en el que los residuos vuelven a ser insumos.
Lo que estaba en discusión no era el destino de la basura, sino qué se anota como valor y qué se deja fuera del balance.
2010: el diagrama que hizo comprensible el concepto
Concepto Aprende no tiene afiliación, vínculo comercial ni representación oficial con la Fundación Ellen MacArthur, la Comisión Europea, la Organización Internacional de Normalización ni ninguna otra institución citada en este artículo. Contenido con fines históricos y educativos.
La Fundación Ellen MacArthur, creada en 2010 en el Reino Unido, hizo por el concepto algo que ningún paper había logrado: volverlo dibujable. Su llamado diagrama de mariposa separa dos ciclos, el biológico y el técnico. En el biológico, los materiales de origen orgánico regresan de forma segura al suelo mediante compostaje o digestión. En el técnico, los productos y componentes se mantienen en circulación por reutilización, reparación, reacondicionamiento y, solo como última opción, reciclaje.
La jerarquía interna de ese esquema es la parte que suele ignorarse. El reciclaje aparece al final, no al principio, porque cada vuelta de reciclado degrada material y consume energía. Mantener un producto en uso conserva mucho más valor que fundirlo para hacer otro. Traducido a lenguaje financiero: reparar preserva el valor del activo, reciclar recupera apenas parte de su valor residual.
De la teoría a la ley
El concepto entró en la regulación en tres tiempos. China aprobó en 2008 su Ley de Promoción de la Economía Circular, orientada sobre todo a la eficiencia industrial de los parques productivos. La Unión Europea adoptó un primer plan de acción de economía circular en 2015 y uno nuevo en marzo de 2020, este último ligado al Pacto Verde y con foco en diseño de productos, derecho a la reparación y responsabilidad del productor. Y la normalización llegó en 2024, cuando la Organización Internacional de Normalización publicó la familia de normas ISO 59000 con vocabulario, principios y orientaciones para implementar economía circular en organizaciones.
El dato incómodo
Después de casi seis décadas de discusión conceptual, la medición del resultado global es modesta. El Circularity Gap Report, elaborado anualmente por la organización Circle Economy, estima que la proporción de materiales secundarios reincorporados a la economía mundial se mantiene en un dígito bajo, en el entorno del 7% del total de materiales consumidos, y que esa proporción no ha mejorado en sus ediciones recientes. La razón es aritmética antes que ideológica: el consumo total de materiales crece más rápido que la capacidad de recircularlos.
Por qué le importa a tus finanzas personales
Porque el mismo razonamiento se aplica a escala doméstica. La decisión entre reparar un electrodoméstico o reemplazarlo es un cálculo de valor residual; la de comprar un objeto duradero más caro, un cálculo de coste por uso. La economía circular no es, en su origen, una consigna ambiental: es un método de contabilidad que exige anotar el activo completo y no solo el desembolso inicial.